En el Opus Dei es algo tabú hablar o hacer referencia a quiénes le dejan.
Como el fundador ordenó que no hubiera amistades particulares entre las de
Tienes sospechas de que una de tu centro ya tiene en la mano el billete de salida del Opus Dei cuando deja de aparecer a los medios de formación o tertulias o cuando el día de Reyes no se presenta a recoger sus regalos. Preguntas y te salen con que tiene problemas de salud o familiares o cualquier otra bola semejante para tapar así que está al borde de irse del Opus Dei (si no es que ya se ha ido). Eso sí, siempre, siempre, siempre terminan con el consabido: “No te preocupes y encomiéndala”, que se traduce por un “No preguntes más sobre ella”.
Pero había un método infalible para descubrir cuando una había dejado el Opus Dei.
Hacía un par de decenas de años que las mujeres normales usaban pantalón y todavía las de
Pues bien, si antes de que don Álvaro nos concediera esa magna libertad me topaba por la calle con una vistiendo pantalones estaba completamente segura de que ya había dejado el Opus Dei. Era algo más infalible que si me la hubiera encontrado en los brazos de un tío.
Esa misma antigua directora de la que hablé arriba me afirmó que lo que hizo que don Álvaro permitiera a las mujeres del Opus Dei no usar falda era precisamente eso: que por llevar pantalones, desde lejos, con una simple mirada, se descubría a las que habían dejado
Mi marido, que entró en el Opus Dei 16 años antes que yo, me cuenta que por los años setenta cuando entraba en una iglesia sabía que mujeres eran de
En el Opus Dei no podía tener amigas íntimas, ni me permitían comentar algo en público sobre una que se había ido, ni me dejaban vestir como quería, ni… Pero, eso sí, había algo que desde lo profundo me consolaba, lo que las directoras me repetían a diestro y siniestro: QUE ERA UNA CRISTIANA CORRIENTE COMO LAS DEMÁS.

Tags: Opus Dei, Exopus, Ex Opus Dei, Cristianos Corrientes, Humor, Ironia, Normas del Opus Dei